Cayetana de Alba o la duquesa de Alba, como era conocida, fue una de las personalidades más reconocidas dentro del mundo social y la nobleza de España.
Además de 51 títulos nobiliarios, que la colocaban en el Libro Guinness, la española presumía una fortuna de más de 3 mil millones de euros entre propiedades, arte y joyas, parte de las cuales heredó en vida a sus hijos.
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Qué fue de la herencia de la duquesa de Alba
En 2011, a la edad de 85 años, Cayetana se casó con el funcionario Alfonso Díez, de 61 años. Para el enlace, Díez firmó unas cláusulas matrimoniales en las que renunciaba a cualquier título, derecho u honores que le pudiera corresponder fruto de su unión.
Aunado a esto, los hijos de la también condesa decidieron reunirse con su madre en una notaría en Madrid para repartir de manera anticipada parte de su patrimonio.
Aunque heredó parte de sus bienes, Cayetana siguió como gerente y haciendo uso de ellos como usufructuaria hasta su fallecimiento en 2014, el 20 de noviembre.
A punto de cumplirse 11 años de su fallecimiento, la vasta herencia que dejó María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y de Silva es manejada la mayor parte por la Fundación Casa de Alba y por sus hijos.
¿Qué conforman el patrimonio de la Casa de Alba?
Según la revista Forbes, que cita un artículo de Infobae, el patrimonio de la Casa de Alba está valuado en más de 3 mil millones de euros entre palacios, castillos, terrenos agrícolas, obras de artes, joyas, valores bursátiles y más de 50 títulos nobiliarios.
La fundación administra el palacio de Liria, el palacio de Las Dueñas y el palacio de Monterrey. Además, el castillo de Alba de Tormes, los castillos gallegos de Castro Caldelas y el panteón familiar en el monasterio de la Inmaculada de Loeches.
«El patrimonio personal de la duquesa alcanza unos mil millones de euros, que por ley, en una herencia deben repartirse en tres partes iguales: la legítima (que supone que correspondan unos 55.5 millones de euros a cada uno de sus herederos), la de mejora (que supondrá otros tantos millones para cada heredero), y la de libre disposición, que podría repartir libremente», explica el artículo.
Así se repartió la herencia de Cayetana
Tras la ausencia de la duquesa de Alba, el manejo de la Fundación Casa de Alba pasó al primogénito y heredero, Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo. Como heredero, tiene la responsabilidad de preservar el legado histórico de su Casa.
Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo también hereda un centenar de títulos nobiliarios, entre ellos, el de duque de Alba, y propiedades como El Carpio, una de las mayores haciendas de Córdoba. A su nieto, Fernando Fitz-James Stuart y Solís, heredero del Ducado, le tocó el palacio de las Dueñas de Sevilla.

Alfonso, duque de Aliaga, segundo de los hijos de la duquesa, recibió la Casa de Alba y su gestión financiera. Así como parcelas rústicas y la finca del antiguo castillo de El Tejado, ubicada en Salamanca.
Sobre los demás hermanos, Jacobo, conde de Siruela; Fernando, marqués de San Vicente del Barco; Cayetano, conde de Salvatierra, se llevaron también una buena parte de propiedades.
La duquesa Eugenia de Montoro heredó la mansión de Ibiza donde gustaba pasar las vacaciones de verano la extinta duquesa de Alba.
Considerada la noble con más títulos del mundo, Cayetana de Alba, también llamada «grande de España», continúa sorprendiendo por el enorme patrimonio que manejó en su vida y el que en la actualidad sigue siendo tema de interés.
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