Realeza

Isabel II no quería ser captada con el príncipe Andrés y el fotógrafo real desobedeció, ¿por?

Isabel II no quería ser captada con el príncipe Andrés y el fotógrafo real desobedeció, ¿por?
La reina Isabel II aseguró el futuro del príncipe Andrés con una herencia millonaria, a pesar de sus escándalos de abuso sexual. (Foto Instagram rroyalfamilyy)

Para muchos fue una sorpresa ver a Isabel II entrar a la Abadía de Westminster del brazo de su hijo, el príncipe Andrés. Esto en el servicio en honor al príncipe Felipe realizado hace unos días.

Por supuesto, en este tipo de eventos también hay protocolos a seguir y sobre todo, instrucciones específicas por cumplir. Se trataba de un homenaje al duque de Edimburgo, el gran compañero de la reina y todo debía salir a la perfección. Había invitados especiales de las Casas Reales de todo el mundo y la presencia de la familia real británica sería revisada con lupa.

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En principio, el príncipe Harry no viajó a Inglaterra para acompañar a su abuela. En segundo plano estaba la incómoda presencia del príncipe Andrés, quien gracias a sus escándalos había estado alejado del ojo público. La Casa Real Británica no quedó muy conforme con los acuerdos a los que llegó tras la denuncia de abuso sexual que recibió de parte de Virginia Giuffre.

Sin embargo, Isabel II sabía que su hijo debía estar con la familia aún cuando ordenó que se le quitara el título de su alteza real debido al escándalo. Pero la monarca habría dado instrucciones precisas sobre la presencia del duque de York: no fotografías.

La orden de Isabel II: ¿un reto o desafío?

Richard Pohle, del Times, fue el único fotógrafo dentro de la Abadía de Westminster en la misa de acción de gracias para celebrar la vida del príncipe Felipe. Este servicio marcaba la primera salida pública de Isabel II tras haberse contagiado de COVID-19 y otros contratiempos de salud que ha sufrido desde octubre pasado. Pohle recibió órdenes directas del oficial de prensa del Palacio de Buckingham pidiendo que evitara las fotos de la reina acompañada de su hijo y más bien, las fotografías estarían permitidas una vez que ella tomara su asiento.

«Naturalmente me resistí a la orden», confesó Richard Pohle. El fotógrafo relató su experiencia a The Times, luego de que fue una de las imágenes más comentadas de ese día. «Para un extraño esto puede parecer razonable. ‘¿Cuál es el problema?’, se preguntarán. La reina debería tener algo de privacidad durante su avanzada edad. Estoy de acuerdo, pero cuando la BBC está transmitiendo el evento al mundo, creo que el único fotógrafo oficial debería poder tomar una foto como esa», expresó Pohle. Y es que había demasiada expectativa por descubrir cómo entraría Isabel II a la Abadía: ¿caminando o en silla de ruedas?.

Isabel II confesó hace alrededor de un mes que ya no podía caminar bien porque su ‘pierna izquierda no respondía’. Tomando en cuenta este malestar y sabiendo la importancia que tenía para ella esta misa en honor a su compañero de vida, era imposible no verla en primera fila. Sin embargo, había versiones encontradas sobre si llegaría en silla de ruedas, con bastón o simplemente, no asistiría. Este tipo de opciones fueron las que utilizó el fotógrafo a su favor. «Si no tuviera una foto de eso (la reina caminando del brazo de su hijo), tendría a los medios británicos preguntando por qué no lo hice», confesó Pohle.

El príncipe Andrés: el protagonista ‘no oficial’ del homenaje a su padre

Además, el hecho de entrar del brazo del duque de York cambió por completo el ambiente del lugar. A seis semanas de resolver una demanda por agresión sexual, el príncipe Andrés volvía ‘como si nada’ al ojo público para estar con su madre. «Esto cambió todo. Necesitaba fotografiar eso. La llegada de la reina era la noticia, pero al ver a Andrés se convirtió en un acontecimiento noticioso. Pude verlos vacilar, pero repitieron que la orden de no fotografías venía de arriba y no dependía de ellos», explicó el fotógrafo. Richard aclaró que fue un oficial de prensa quien al final, le permitió disparar la cámara en cuanto la reina llegó.

Por si fuera poco, Richard Pohle se vio ‘obligado’ a salirse de toda indicación por una razón muy particular. Cuando Isabel II entró a la abadía, todos se pusieron de pie y perdió de vista a la familia que estaba en las primeras filas y tenía el compromiso de fotografiarlos justo en ese momento. Pero al darse cuenta de que los asistentes taparon su objetivo, se saltó hacia el pasillo central.

«La desesperación me obligó a actuar rápidamente. Cuando el coro se puso en marcha, salté de mi asiento, me moví hacia el pasillo entre las filas de asientos del lado contrario donde caminaría la reina. De pronto, pasar de una posición oficial mientras está en una rotación real es cometer una gran falta en este trabajo. Al pasar por el oficial de prensa, pude sentir una mano que trató de detenerme pero pase corriendo y sólo pude agacharme en el centro del pasillo», reveló el fotógrafo.

El ‘deber’ de una madre

Fue entonces que la imagen llegó prácticamente sola y sin querer hasta su cámara. «Sabía que sería la imagen principal de la ceremonia que los medios de comunicación estaban buscando. Regresé a mi posición oficial; vi al oficial de prensa molesto y me disculpé», confesó Pohle, cuya foto dio la vuelta al mundo.

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Pero más allá de todo estaba el deseo de una madre. Isabel II quizá está siendo un poco más ‘flexible’ en las cuestiones familiares. Si bien, el escándalo del príncipe Andrés puso de cabeza a la monarquía y la obligó a retirarle sus títulos militares, tampoco puede dejar de lado que se trata de uno de sus hijos. Según los miembros de alto rango de la familia real explicaron que el hecho de que Andrés encaminara a Isabel II fue una decisión de su majestad. «Ella insistió. Ama y cree de todo corazón a su hijo».

Sea como sea, sus hijos son la mayor debilidad de la reina. Ahora más que nunca ha quedado comprobado en primera por esta situación con Andrés y en segunda, con el príncipe Carlos. Los británicos y expertos en realeza todavía cuestionan su decisión sobre Camilla Parker-Bowles, a quien permitió ser reina consorte. ¿Será que Isabel II está dando por terminado su reinado? ¿Será que desea celebrar su Jubileo de Platino sin ningún otro contratiempo? Quizá sea el tiempo el que nos dé la respuesta.