El día de ayer, la BBC estrenó su nuevo documental Los príncipes y la prensa (The Princes and the Press). Pronto, la monarquía mostró su desacuerdo. Según el Daily Mail, la reina Isabel II se encuentra muy enojada ya que no les permitieron ver el documental previo a su estreno, ni tampoco les pidieron su participación para hacerlo.
El documental fue hecho por el periodista Amol Rajan, quien anteriormente ha calificado a la monarquía como absurda y de utilizar a los medios como forma de propaganda.


Es tanto el enojo por parte de la familia real que la reina Isabel II, el príncipe Carlos y el príncipe William amenazaron con boicotear a la cadena de televisión y aseguraron, previo al estreno, que si lo que veían en el documental no era de su agrado, nunca más volverían a trabajar ni a colaborar con la BBC.
Como respuesta, el medio les informó que solo detallarían la relación de los hermanos, los príncipes William y Harry, con la prensa.
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Luego del estreno del primer capítulo de Los príncipes y la prensa
Lleva por título The New Generation, se estrenó el lunes 23 de este mes y dura una hora. En esta primera parte, de dos, se muestran entrevistas con una variedad de periodistas de la industria de la televisión y la prensa. El presentador Rajan realizó 80 horas de entrevistas con los periodistas que estaban «cubriendo la historia y luego se encontraron formando parte de ella».
Y, tal parece que el miedo inicial de la familia real se hizo realidad. Y es que el documental insunua que existe o existía una guerra mediática entre William y Harry. Supuestamente, los príncipes o algún miembro de su equipo se acercaban con la prensa para sembraban información negativa sobre el otro. Algo que ya s había dicho con anterioridad y que incluso, ambos hermanos habían salido a desmentir en su momento.
¿De qué habla el documental?
Lo extraño es que en la primera parte, este documental lo que ha hecho es, sobre todo, hablar de las mentiras que se han dicho con respecto a Meghan Markle, pues vemos a la abogada de la actriz, Jenny Afia, diciendo: «Esas historias eran falsas. Esta narrativa de que nadie puede trabajar con la duquesa de Sussex de que ella era demasiado difícil, exigía un jefe y que todos tenían que irse simplemente no es cierta».
En resumen, se presentan testimonios en los que se deja ver que algunas personas con información privilegiada de otras Casas Reales, sin mencionar nombres, habían dado información contra los Sussex.


Al final del primer capítulo, la BBC incluyó el comunicado que la Casa Real les envió como parte de su protesta ante el documental, en su mensaje, la familia real aceptó que «una prensa libre, responsable y abierta es de vital importancia para una democracia sana», pero agregó:
«Sin embargo, con demasiada frecuencia, las afirmaciones exageradas e infundadas de fuentes anónimas se presentan como hechos y es decepcionante que alguien, incluida la BBC, les dé credibilidad», afirma la declaración firmada por las tres principales Casas Reales británicas: Buckingham, Clarence House y Kensington, residencias de la reina Isabel II, su hijo Carlos y su nieto William.
Los duques de Sussex han presentado varias demandas previas en contra de la prensa británica
Recordemos que Harry, en varias ocasiones, denunció la presión de los medios sobre su familia. Incluso, la presentó como el principal motivo de su retirada de la monarquía, efectiva desde abril de 2020.


Actualmente, Meghan Markle está a la espera de una sentencia en recurso contra el Mail on Sunday, ya que los acusa de haber violado su intimidad al publicar una carta personal escrita para su padre en 2018.
Gavin Burrows, un investigador privado que toma parte en el documental, afirma que los medios de comunicación en los 2000 no tenían moral y eran «despiadados», especialmente con el príncipe Harry.
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Él mismo pidió perdón por haber pirateado el teléfono de la que entonces era su novia, Chelsy Davy, y vender la información a News of the World, argumentando que datos de la vida de Harry vendían más que las de su hermano William.









