A mitad de semana descubrimos que el príncipe Louis participaría en la coronación del rey Carlos III, luego de verlo acompañando a sus papás, el príncipe William y Kate Middleton, al ensayo previo al gran día. Para muchos resultó extraño saber que un pequeño de tan sólo cinco años podría ‘aguantar’ un servicio religioso tan largo, pero su presencia fue requerida por su abuelo.
Y como era de esperarse, el más pequeño de la familia de los príncipes de Gales, nos regaló gestos inolvidables y propios de su edad que no pasaron desapercibidos por nadie. ¡Se robó el show!


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La primera imagen del príncipe Louis fue por demás adorable pues entró de la mano de su hermana mayor, la princesa Charlotte a la Abadía de Westminster. Verlo enfundado en su traje azul marino hecho a su medida por los sastres de Savile Row Dege and Skinner con detalles en encaje color oscuro. ¡Lucía adorable!
Las muecas y el comportamiento eran propios de su edad. El príncipe Louis es un niño curioso y en todo momento solía mirar a su alrededor, hacía preguntas a su hermana e incluso, también a su mamá, Kate Middleton.


Pero por tratarse de una ceremonia tan solemne, al príncipe Louis se le permitió ausentarse por unos momentos de la ceremonia para evitar su aburrimiento. O quizá algún momento incómodo para los príncipes de Gales. Sus bostezos marcaron la pauta para decir ‘necesito salir de aquí y su deseo se hizo realidad.


Finalmente, al término de la ceremonia se unió a sus padres, William y Kate, así como a sus hermanos, George y Charlotte, para subirse al carruaje que los llevaría de regreso al Palacio de Buckingham.


Pero las muecas encantadoras del príncipe Louis durante la coronación de su abuelo, el rey Carlos III, no terminaron ahí. El ‘benjamín’ de la familia nos regaló unas postales aún más divertidas desde el balcón del Palacio. ¿Recuerdan cuando sufrió por el Jubileo de Platino de Isabel II? Pues esta vez sucedió exactamente lo mismo.


¿Así o más adorable?
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