Realeza

A 24 años de su partida: una carta desde el corazón para la princesa Diana

A 24 años de su partida: una carta desde el corazón para la princesa Diana
Princesa Diana (1961 - 1997)

Querida Diana:

Única, irrepetible, solidaria, fascinante. Son muchos los adjetivos calificativos que pudiera utilizar para describirte. Son muchas las palabras que se escapan de mi boca, pero lo que es un hecho, es que ocupas un sitio en el corazón de millones que te quisieron y que te siguen extrañando, aun sin haberte conocido. Tu muerte te inmortalizó. Creo que todos recordamos dónde estábamos cuando supimos de la dura e injusta noticia de haberte perdido aquel 31 de agosto de 1997.

La tuya es la historia de una niña que nació entre algodones, que creció en un mundo privilegiado pero que fue tan ajena al amor y, sin embargo, te dedicaste a darlo a manos llenas. Todas esas sonrisas que tu padre y el propio Carlos te negaron, supiste compensarlas con tanto cariño y comprensión que diste a todo aquel que se acercó a ti. El impacto cultural e ideológico que se convirtió en un referente histórico del curso de la monarquía, sigue fascinándonos. Tu vida sigue siendo objeto para contar las más fascinantes historias y tratar de comprender cómo tu existencia marcó tantas vidas. Comenzando por aquellas que conforman a la familia real inglesa.

Princesa Diana, Carlos de Gales
La princesa Diana y Carlos de Gales el día del anuncio de su compromiso.

Lo que me enseñaste, princesa Diana

Si pudieras leer mi carta, me gustaría que supieras que lo primero que hiciste por mí fue enseñarme a valorarme a mí misma. Fuiste algo así como una niña pequeña, asustada de todo y de todos, que salió del hogar de sus padres para habitar en un castillo. Llena de personajes que la intimidaban, fue gracias a ti que supe que los problemas con la comida eran un problema que venían del corazón y no del apetito. ¿Cuánto trabajo te costó quererte a ti misma? El mundo te idolatraba, todos estaban obsesionados con tu estilo, tu corte de cabello y tú solo querías que un solo hombre te amara: Carlos.

PHOTO-2018-08-26-20-10-51

Y entonces, cuando supiste que eso jamás ocurriría, hiciste lo que cualquier mujer, princesa o plebeya hubiera hecho: tomaste la decisión de terminar con un matrimonio que no te hacía feliz. Que te dio dos hijos, pero que preferiste ser la princesa del pueblo y no la reina de Inglaterra.

Te hartaste de jugar al juego de las apariencias, al juego de pretender, de fingir que aquel hogar era feliz, aunque el mundo se viniera encima. Preferiste ser libre a vivir amarrada a un hombre que no te valoraba, que nunca te quiso y al que no le importabas. Existe eso tan curioso en tu historia, mientras algunas mujeres se convirtieron en fanáticas por esa imagen en el balcón, con tu vestido, recién casada junto a tu príncipe, existe otro sector de mujeres que te admiran por no haberte dejado humillar por un hombre, por haber conservado tu dignidad y tu amor propio.

Princesa Diana
La princesa Diana antes de casarse con el príncipe Carlos era maestra de kinder.

Tu gran legado: tu ejemplo

Y hablar de lo que hiciste por causas en las que creías, es dedicar horas y horas a hablar del gran corazón que sabía cuantos la necesitaban. Estabas consciente de que tu imagen podía servir para que los demás imitaran tus acciones y aportaran al mundo para los más desprotegidos.

Tu popularidad no fue solo el resultado de un simple corte de cabello. Fue por mostrar esa vulnerabilidad, fue por entregarte a los que te querían, fue por reír, fue por ser públicamente una mamá antes que nada. Fue por mostrarte coqueta, fue por esa mirada tierna y por hablar más sin decir ni una sola palabra. Después de ti, muchas mujeres han llegado a distintas casa reales con el propósito de conquistar a sus súbditos, pero lo que no saben es que no es solo el propósito de encajar lo que cuenta, se trata de entender que, con tu presencia, puedes alterar el curso de la historia. Eso lo sabías bien, nunca diste un paso en falso después de despertar de aquella tierna ingenuidad con la que te conocimos.

Princesa Diana
La princesa Diana con sus hijos: el príncipe Harry y el príncipe William.

Eras dulce, alegre, un ícono. Creabas empatía con todo y todos, pero ¿fuiste feliz? Esa respuesta jamás la obtendré. Quiero pensar que William y Harry eran tu felicidad, tu mayor logro y quienes, a 24 años de tu muerte, te siguen tomando en cuenta en cada momento significativo de su vida. Sigues presente en cada día de su vida, en ese legendario zafiro, en el nombre de una de tus nietas, en las flores y estatua de los jardines de tu antiguo hogar. Seguirás siendo inspiración y modelo a seguir por mujeres en todo el mundo. Así pasen años, nadie ocupará tu lugar, todos tenemos una misión en el mundo, la tuya fue trascender a través de tus buenas obras y tu buen corazón.

Atentamente,

Eugenia Garavani