Tras recibir un fallo en contra de parte de las autoridades de Italia, en el caso de la recuperación de un famoso y valioso joyero de la familia real italiana, el príncipe Manuel Filiberto de Saboya no se quedará con los brazos cruzados.
El novio de la mexicana Adriana Abascal planea recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en París, para poder tener de regreso la valiosa reliquia.
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La disputa de Manuel Filiberto de Saboya por recuperar un joyero de la familia real
La derrota en los tribunales italianos del príncipe Manuel Filiberto de Saboya para recuperar un fabuloso joyero de su familia, cuyas piezas no se han visto desde hace 75 años y que están en custodia del Banco Nacional de Italia, lo llevará a instancias internacionales.
Se dio a conocer que el italiano y su familia llevarán el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, también conocido como Tribunal de Estrasburgo, para recuperarlas, según una nota de El Mundo.
«Los Saboya tienen la esperanza de que la Corte supranacional sea más proclive a sus intereses, y sueñan con un futuro fallo de restitución de bienes a la familia en línea con históricas sentencias del mismo Tribunal en los últimos años que han beneficiado a otros miembros de dinastías destronadas como el ya difunto rey Constantino de los helenos, hermano de la Reina Sofía, o el zar Simeón de Bulgaria», comparte el reportaje del diario español.

En 2021, Manuel Filiberto acudió al Banco de Italia para solicitar la devolución, en su nombre y el de sus tías paternas las princesas María Pía, María Gabriela y María Beatriz, de las joyas familiares.
El argumento de los demandantes es que las joyas nunca fueron propiedad del Estado y que constituyen una herencia personal de la reina María José (princesa de la casa real belga) esposa de Humberto II, el último rey italiano y abuela de Manuel Filiberto.
¿Qué contiene el famoso joyero de los Saboya?
Se cuenta que el joyero es un cofre que contiene cerca de 6 mil diamantes y 2 mil perlas montadas en broches, tiaras y otras joyas que, según especialistas, alcanzarían un valor de hasta 300 millones de euros.
«No se ha podido hacer un inventario en condiciones de las piezas del histórico joyero de los Saboya, uno de los más impresionantes de la realeza europea a principios del siglo 20, que cogen polvo en el lugar».
Humberto II, abuelo de Manuel Filiberto, dejó las joyas en custodia del Banco de Italia en 1946, antes de partir al exilio a Portugal.
«Confiado a la custodia del Tesoro del Banco de Italia para ser entregado a la autoridad competente», es lo que dice la nota mecanografiada firmada por el rey Humberto II que acompañaba al juego de joyas, según argumentos de la familia Saboya.
Los descendientes señalan que esto es una prueba de lo que se buscaba era resguardar las joyas durante la Segunda Guerra Mundial para evitar los saqueos, pero que la propiedad era de la familia.
Pero, según el gobierno italiano, el Banco de Roma y el Ministerio de Hacienda las joyas son propiedad del Estado por lo que la disputa continúa.
La versión que dice que en realidad serían pocas joyas las guardadas
En los años 60, a petición de la fiscalía que intentó hacer un inventario del joyero, Gianni Bulgari, quien estaba al frente de la prestigiosa casa de joyería, pudo echar un vistazo a las alhajas.
Y aunque no logró los permisos para tasarlas ni catalogarlas, se dijo asombrado por la calidad y valor «sorprendentemente modestos» de las joyas que se encontró.
«De ser cierta aquella impresión, se confirmaría que, como tantos estudiosos sospechan, lo que Humberto II dejó en custodia al Banco de Italia fue una ínfima parte del extraordinario joyero de la dinastía», añade la nota de El Mundo.
Las joyas que ha presumido la familia Saboya
El rey Humberto II y su esposa la reina María José se llevaron consigo al exilio gran parte de las joyas de los Saboya.
Entre ellas se encuentran al menos seis tiaras, incluida la famosa Musy, y que ahora está en posesión de Marina Ricolfi-Doria, madre del actual novio de Adriana Abascal.
También están varios conjuntos de diamantes y turmalinas que lució Clotilde Courau, exmujer de Manuel Filiberto.
Objeto de riñas familiares
No sólo con el Banco de Italia ha sido la disputa por las joyas de la familia Saboya.
En marzo pasado, el príncipe Aimón de Saboya Aosta afirmó que el joyero real debería ser expuesto en un museo para el disfrute de la ciudadanía y aseguró que la reclamación de su primo Manuel Filiberto no tenía sentido.
«Esas joyas pertenecieron a la Corona y (…) el mismo hecho de que Humberto II las dejara a disposición del Banco de Italia demuestra que no las consideraba propiedad privada. Deberían estar expuestas», señaló en ese entonces al Corriere della Sera.
Mientras tanto, la familia Saboya espera que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dé una resolución a su favor en la demanda de poder gozar de las valiosas reliquias.
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