Carolina de Mónaco tiene un lugar muy especial en el principado de Mónaco y aunque su papel institucional ha disminuido de manera progresiva, la batuta parecería que la llevan sus hijos, con quien la princesa lleva una relación un poco compleja.
El papel institucional de Carolina disminuyó cuando su padre, el príncipe Rainiero falleció en 2005, y el mandato pasó a manos de su hijo Alberto. Pero eso no implica que no sea una figura de peso para el principado. Sin embargo, a sus 67 años lleva una vida mucho más tranquila y tras su separación de Ernesto de Hannover, no se le ha vuelto a conocer una pareja.
Carolina de Mónaco: una vida de lujos en total soledad
La princesa vive muy bien acomodada en Montecarlo, donde bien podría disfrutar de su papel de madre y abuela. Sin embargo, no ve a ninguno de sus hijos con demasiada frecuencia porque las familias de cada uno, viven en distintas ciudades. Además, cada uno lleva un estilo de vida muy diferente a ella, situación que los ha alejado como familia. Sin embargo, llama mucho la atención que una princesa tan activa socialmente, viva rodeada de lujos y no tenga con quien compartir sus días.


Desde que Carolina se casó con Ernesto en 1999, la relación con sus hijos se modificó de manera sustancial. No porque ‘odiaron’ al nuevo marido de su mamá, sino porque al final, la princesa rehizo su vida amorosa y sus tres primeros hijos ya eran más independientes. En cuanto llegó Alexandra de Hannover, la cuarta hija de Carolina, la princesa se enfocó en su rol de mamá de una menor y a la par, se preparaba para ser abuela.
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¿La princesa tiene problemas con sus hijos?
Aunque se desconoce si efectivamente entre la princesa Carolina de Mónaco y sus hijos existe alguna rencilla, lo cierto es que cada uno tiene su propia vida. Por ejemplo, Andrea Casiraghi y su esposa Tatiana Santo Domingo tienen tres hijos: Sacha, India y Max. Aunque a Carolina le encantaría pasar más tiempo con sus nietos, es imposible seguirles el paso a donde quiera que vayan sus ocupados papás.


Por su parte, Carlota Casiraghi es quien vive un poco más cerca de su madre. Y aunque ambas se frecuentan, cada una lleva una vida distinta. Sobre todo porque a Carlota no le gusta que nadie se meta en su vida. La princesa mayor de Carolina confesó que entre ella y su mamá existe una relación ‘ambivalente’. Y es que asegura, que ella lucha por encontrar su propio espacio en Mónaco.


Lo que es inevitable es que Carlota es copia fiel de su mamá en todos los sentidos: belleza, elegancia y discreción. Sin embargo, Carolina convive bien con sus nietos, Rafaël, de 10 años, y Baltazar, de cinco, ambos producto de sus pasados matrimonios. Cabe mencionar que hace poco se hizo pública su separación de Dimitri Rassam, su segundo marido y padre de su hijo menor. Pero precisamente, Carolina se mantiene al margen de las decisiones de su hija.


Con Pierre Casiraghi, la princesa Carolina tiene una relación especial aunque se dice, no recibió muy bien a su nuera Beatrice Borromeo. La razón habría sido por la profesión de la aristócrata italiana, pues pertenece al gremio periodístico y la prensa italiana no trata muy bien a la realeza. ¿Será? Lo cierto es que en los eventos todos conviven muy bien y Carolina de Mónaco siempre está, o al menos eso parece, al pendiente de sus hijos.


Pero la princesa Carolina quizá se encuentra más allá del bien y del mal y la relación con sus hijos no es tan lejana como parece. Lleva años separada de Ernesto de Hannover sin querer firmar el divorcio por así convenir sus intereses y se dice, no tiene fecha para hacerlo. Hasta ahora, vive plenamente aunque su soledad no deja de ser un tema importante y muy comentable. Sin embargo, sus hijos aunque lejos, no podría estar del todo incomunicados con ella. Esperamos que por lo menos, le permitan ver a sus nietos de vez en cuando y no precisamente en los eventos oficiales del principado.
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