El príncipe Harry, de 36 años, no tiene una buena relación con la Familia Real. Al menos, hasta donde se sabe, no con su padre, el príncipe Carlos. El distanciamiento entre él y su hermano, el príncipe William, continúa pero quizá haya un poco más de flexibilidad y disposición de ambos por arreglar su situación tras el funeral de su abuelo. Bueno, eso antes de las últimas declaraciones de Harry en la serie-documental «The Me You Can’t See», que vuelve a poner de cabeza a su familia.


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Pero Harry siempre ha estado ahí para su abuela, la reina Isabel II. Aparentemente, la comunicación con ella es constante. Sobre todo, hacen videollamadas que permiten que la monarca pueda ver el desarrollo de su bisnieto Archie, de dos años.
Lo que quedó en el aire fue el hecho de saber si después de la entrevista que Harry y Meghan ofrecieron a Oprah Winfrey en marzo pasado, su abuelo también enfureció. Hasta ahora, sabemos que quizá no fue así porque era un hombre nada rencoroso. Y esta sería la prueba…
La generosidad del príncipe Felipe
Aunque todavía se trata de especulaciones, la herencia del príncipe Felipe de Edimburgo podría haber beneficiado a Harry. El esposo de la reina Isabel II era imparcial y encantador. «No era el tipo de abuelo que castigaba a un nieto por portarse mal», afirmó una fuente al periódico The Sun. Con esta declaración a favor del hijo menor de la princesa Diana, es muy probable que su nombre haya figurado en el testamento de su abuelo. «Tuvo mucho tiempo para resolver sus cuestiones legales y no permitir que la gente pagara impuestos sobre su herencia», explicó el informante.


Por esas razones, el príncipe Harry podría haber recibido una suma bastante considerable. Al principio se hablaba de que su patrimonio pasaría directamente a manos de su esposa, pero Felipe dejó todo arreglado, según una fuente cercana al Palacio de Buckingham. Se habla de una fortuna de 30 millones de libras esterlinas, que son alrededor de 42.5 millones de dólares.
¿Una repartición justa para Harry?
Felipe murió el pasado 9 de abril a los 99 años. Era un hombre generoso y esa cualidad se vería reflejada en su testamento. Si bien, a sus hijos Carlos, Ana, Eduardo y Andrés se les permitirá tomar lo que deseen de su colección de 13 mil libros guardados en la biblioteca del palacio, hay tres personas que no podía dejar desamparadas. Se trata de tres ayudantes de alto nivel que cuidaron a Felipe hasta sus últimos días.
Uno de ellos es su secretario privado, el brigadier Archie Miller-Bakewell, y a los pajes William Henderson y Stephen Niedojadlo. Los tres formaban parte de los seis miembros de su equipo de trabajo más cercano y que formaron parte del cortejo fúnebre el 17 de abril. Y como decíamos, el príncipe de Edimburgo tampoco desprotegió a ninguno de sus nietos.


Hasta el momento se desconoce qué cantidad le fue asignada a cada uno de ellos, pero lo que sí es un hecho es que Harry no fue sacado de la lista. «Era un hombre muy justo, imparcial y encantador», admite la fuente.







