Desde que asumió su rol como rey, Carlos III enfrenta una batalla con uno de sus hermano, el príncipe Andrés -quien dicen era el hijo favorito de la reina Isabel II-, el motivo es Royal Lodge. La histórica finca en la que vivieron sus abuelos Alberto e Isabel de York antes de convertirse en reyes, además de su madre, la entonces princesa Isabel.
La propiedad mantiene desgastada la relación entre los hermanos y apenas hace unos días el monarca decidió quitarle su asignación millonaria a Andrés, la cual le permitía seguir pagando los gastos de la propiedad. Esta movida del rey es una forma de poner presión a su hermano para que, de una vez por todas, acepte mudarse.
Y es que, desde que el príncipe Andrés «cayó en desgracia» por sus vínculos amistosos con el pedófilo Jeffrey Epstein y su imagen se dañó tanto luego de su entrevista sobre el tema con la BBC, tuvo que retirarse de sus funciones reales y dejó de representar a la Corona.
[the_ad id=»102809″]
El dilema real del rey Carlos y el príncipe Andrés por Royal Lodge
Debido a que el príncipe Andrés ya no trabaja para la Corona, y prácticamente lleva una vida alejada del ojo público, el rey Carlos considera que no debería seguir viviendo en Royal Lodge. Es una de las propiedades con más historia y más queridas para la familia real. Aunque la principal razón es que podría generar muy buenos ingresos de no ser porque Andrés sigue viviendo ahí.
Si bien, cuando la reina Isabel II aún vivía, ella no contemplaba la idea de echar a su hijo. Pero Carlos, desde que asumió el trono, ha intentado por diferentes medios hacerse con la propiedad.
El gran problema es que el príncipe Andrés logró en acuerdo con su madre firmando un arrendamiento que está estipulado que termine hasta el año 2079. Hecho que no hace gracia a su hermano, pero que hasta ahora le ha impedido sacarlo de ahí.

Los intentos fallidos, hasta ahora, para desalojar al príncipe Andrés
Y es que, desde el año pasado, Carlos ha presionado a Andrés para que abandone el lugar y se mude a un sitio más adecuado para él, como Frogmore Cottage -la ex residencia del príncipe Harry y Meghan Markle-.
Entre los intentos del rey Carlos, primero le quitó su equipo de seguridad al príncipe Andrés, y luego vino la retirada de la millonaria asignación de la que depende el mantenimiento de la propiedad, y el cual se estima entre 300 mil a 500 mil euros al año, según The Times.
De acuerdo con un reportaje de Vanity Fair, Andrés tendría que demostrar en los próximos meses que es capaz de sobrellevar el mantenimiento del Royal Lodge o ser desalojado por su hermano. Esto es algo que el príncipe trataría de evitar a toda costa porque, si aguanta, el contrato de arrendamiento podría pasar a sus hijas, Eugenia y Beatriz de York.
Te puede interesar: Escándalo en Buckingham Palace: exponen los negocios ocultos y la riqueza secreta del rey Carlos III y el príncipe William
Royal Lodge: una propiedad con mucha historia real
La residencia presume una vasta historia. Hace aproximadamente cuatro siglos, la propiedad presumía ser parte del Gran Parque de Windsor. Fue Jorge IV, a principios del siglo XIX, que decidió remodelarla para hacerla una casa apta para la realeza. En esta renovación se le añadió la Capilla Real de Todos los Santos, que fue una de las favoritas de Isabel II.
En 1931, Jorge V reconstruyó la mansión y fueron Alberto e Isabel de York, junto a sus hijas Isabel y Margarita, quienes se instalaron definitivamente ahí, mucho antes de que siquiera pensaran que Alberto se convertiría en rey tras la abdicación de su hermano.
Sin embargo, todo cambió en 1936 cuando Eduardo VIII abdicó al trono de Reino Unido, obligando a su hermano Alberto y a su esposa Isabel a mudarse al Palacio de Buckingham con sus hijas.
El apego a la construcción ha sido grande en la familia real. No solo ahí creció la reina Isabel II, sino que con la muerte de Jorge VI, a la Reina Madre se le ofreció como vivienda personal y pasaría ahí hasta sus últimos días.
No te pierdas: Rey Carlos III revela el último deseo de la reina Isabel II, su madre, antes de morir
Entre otros de los eventos que ha sido testigo Royal Lodge fue el compromiso de la princesa Margarita y Lord Snowdon. Además, en 2018, la princesa Eugenia celebró su boda con Jack Brooksbank.
Definitivamente Royal Lodge es un lugar muy apreciado por el rey Carlos y su deseo de que sirva a la Corona está más que dicho. Lo que resta es ver cómo su hermano Andrés logra esquivar los reveses «reales».
[the_ad id=»102810″]







