Realeza

El expríncipe Andrés se queda sin hogar y esta «modesta» finca de Sandringham podría ser su nueva residencia

El expríncipe Andrés se queda sin hogar y esta «modesta» finca de Sandringham podría ser su nueva residencia
Andrés Mountbatten-Windsor se mudará a Sandringham. (Foto: depositphotos.com)

Con el retiro de los títulos y órdenes al expríncipe Andrés, también se confirmó su salida de Royal Lodge, la que fuera su residencia durante más de 20 años -y en la que se supo que no pagaba alquiler-, y se vio obligado a abandonar la propiedad perteneciente a la Corona ubicada en los alrededores de Windsor.

Ahora, Andrés Mountbatten Windsor -su «nuevo nombre- se mudará a una «pequeña» finca en Sandringham, otra residencia «más modesta» que forma parte de las propiedades de la Familia Real desde hace más de 150 años.

Una fuente le reveló a CNN que la mudanza de Andrés está prevista para después de Navidad, y que él no está contemplado en participar en la cena que convoca su hermano mayor, el rey Carlos III.

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La historia de Sandringham, el nuevo hogar del expríncipe Andrés

Aunque sigue sin revelarse la propiedad exacta en la que vivirá Andrés Mountbatten Windsor, solo se tiene conocimiento que será en lo que forma parte de la zona de Sandringham.

El nombre de Sandringham se le dio por el libro Domesday del rey Guillermo I de 1086, que señalaba a la zona como «Sant Dersingham», que hace referencia a la parte arenosa de Dersingham.

El primer registro que se tienen sobre una residencia en el área es de 1296. Fue hasta el 1517 cuando se registro una propiedad por parte de la familia irlandesa Cobbe, seguidos por la familia Hoste en 1686.

Fue precisamente un integrante de esta última familia que comenzó a construir una mansión georgiana en la segunda mitad del siglo XVIII. Luego, la propiedad pasó a manos de John Motteux, un comerciante londinense.

Con el tiempo, Motteux la legó a Charles Spencer Cowper, hijastro del entonces primer ministro, el vizconde Palmerston.

La adquisición real

Según registros, para 1862 la reina Victoria le compró Sandringham a Cowper, que después regaló a su hijo mayor y heredero, Alberto Eduardo, príncipe de Gales. Años después se convirtió en el rey Eduardo VII.

En ese momento, la casa principal georgiana tenía un exterior de estuco blanco y la finca medía aproximadamente seis mil 900 acres. Mucho antes de convertirse en rey, y ya después como monarca, Eduardo realizó algunas mejoras y renovaciones en la propiedad.

«Hasta el último año de su vida, estuvo mejorando continuamente su dominio, reparando iglesias, gastando dinero en el lugar de una forma u otra», dijo un amigo del entonces rey al momento de su muerte.

Vista de la casa y los jardines, Sandringham House, residencia de campo de la reina Isabel II en Norfolk, Reino Unido.
Vista de la casa y los jardines, Sandringham House, residencia de campo de la reina Isabel II en Norfolk, Reino Unido. (Foto: depositphotos.com)

Sandringham vuelve a resurgir

De los cambios y modificaciones que ha tenido Sandringham, quizá la de 1868 es la más significativa. El entonces príncipe Alberto encargó al arquitecto Albert Jenkins Humbert la renovación de la mansión georgiana existente.

Sin embargo, decidió mejor que se tirara y se volviera a levantar, por lo que se derrumbó toda la casa. Solo se conservaron las chimeneas, la sala de estar y el invernadero de la antigua casa.

Dos años después, quedó finalizada la renovación con cuatro nuevos niveles y más de cien habitaciones. El nuevo diseño incluyó la renovación de la fachada con miradores y cúpulas de ladrillo y piedra caliza tallada. A partir de entonces se le conoció simplemente como Sandringham House.

Más renovaciones

Entre 1880 y 1890, se le hicieron mejoras a la propiedad y se agregaron nuevos espacios, como un salón de baile y el diseño de habitaciones para invitados y personal, las cuales replicaron el diseño ya existente.

A la muerte de Eduardo VII en 1910, Sandringham pasó a manos de Jorge V, y luego a las de Eduardo VIII. Cuando este último abdicó al trono, en 1936, Jorge VI compró Sandringham para que siguiera perteneciendo a la Familia Real. Después, se la dejó a su hija Isabel II cuando murió y ella se convirtió en monarca.

Para 1957, la reina Isabel transmitió su primer discurso navideño desde esta propiedad, el cual fue televisado.

En estos mismos terrenos de Sandringham también se tiene registro sobre el nacimiento de la princesa Diana de Gales, en 1961. La familia Spencer vivía en Park House, una de las casas de la finca, cerca de la propia Sandringham House.

Sin duda, no va a quedarse en la calle el hermano del rey Carlos pese a sus escándalos y caída en desgracia.
Una vista de la casa y el terreno en la finca Sandringham de la reina Isabel II. (Foto: depositphotos.com)

Sandringham en la era de la reina Isabel II

Mantener una propiedad de estas dimensiones resulta un gran inversión. Por tal motivo, la reina Isabel II mandó demoler en 1975 las cien nuevas habitaciones que se habían integrado del proyecto anterior.

La decisión la tomó por el mantenimiento y los altos costos de calefacción, pues es una zona muy fría. Incluso hay una anécdota de que la princesa Diana no le gustaba visitar Sandringham en las fiestas, precisamente por sus bajas temperaturas.

Para 1977, la reina, con motivo de su Jubileo permitió el acceso a los visitantes al Museo Sandringham, donde tienen acceso a ocho salas de recepción ubicadas en la planta baja.

Como tradición por parte de Isabel II, la Familia Real se reúne en Sandringham para celebrar las fiestas de Navidad. Incluso, acuden a misa la iglesia de Santa María Magdalena, del siglo XVI, ubicada en los terrenos de la finca, en una procesión abierta al público.

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