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La supuesta maldición del yate familiar de Carolina de Mónaco: el Pacha III

La supuesta maldición del yate familiar de Carolina de Mónaco: el Pacha III
Instagram: lepiuaffascinantidimilano

Desde su época de casada con Stefano Casiraghi, papá de 3 de sus hijos: Andrea, Pierre y Carlota, Carolina Mónaco descubrió su pasión por el mar ya que Stefano amaba navegar en el Pacha III.

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Deseoso de compartir esta pasión con su familia, Stefano compró el Pacha III y se lo regaló a su esposa en 1989. El nombre de este velero clásico, de 36 metros de eslora y más de 80 años de historia, que cuenta con un acabado original estilo años 30 y una estructura de aluminio, es una composición de las primeras letras de los nombres de los hijos de la pareja. Es precisamente del nombre de este velero, considerado como uno de los mejores yates clásicos del mundo, que deriva la leyenda que que aún hoy se sigue escuchando y es que este precioso velero trae encima una maldición.

Entre los marineros hay una norma no escrita que indica que no hay que cambiarle el nombre a un barco porque esto trae mala suerte. El Pacha III cambió cuatro veces de nombre hasta que Carolina y Stefano lo compraron y le dieron el que tiene hoy en día. Esta creencia es tan fuerte que hubo quienes relacionaron el trágico accidente de Stefano en el que murió con la supuesta mala suerte de la embarcación.

La trágica historia de la embarcación de Carolina de Mónaco: el Pacha III

El 3 de octubre de 1990, Stefano Casiraghi defendía su título de campeón mundial de offshore clase 1, algo así como la Fórmula 1 de los mares, frente a la costa de Cap Ferrat a bordo de la lancha Pinot de Pinot.

Todo iba de maravilla hasta que la lancha, que navegaba a más de 150 kilómetros por hora, topó con una pequeña ola. La Pinot de Pinot volcó a consecuencia de la colisión, dejando atrapado a Casiraghi dentro. No pudieron salvarlo. Tenía 33 años.

Pacha III, el barco de Carolina de Mónaco
@nicolaswanndeparis / Instagram

La princesa se convirtió en una joven viuda que, tal vez para sentirse cerca de su esposo y para disfrutar su último regalo, un regalo de amor, ha convertido al Pacha III en el punto de reunión  donde se encuentra con sus hijos y nietos todos los veranos.

La remodelación del Pacha III

Años después del trágico accidente de su marido, la princesa de Mónaco decidió restaurar y embellecer el que había sido su último proyecto juntos, invirtiendo más de 3 millones de euros para modernizarlo. El sueño que en su día compartió con su esposo, aquel de pasar temporadas en el mar con sus hijos, se hizo realidad.

El yate ha sido testigo de los más preciados momentos familiares, así como de los romances de sus hijos con sus ahora parejas. Ha visto crecer la familia de los tres y también a Carolina acompañada de su hija Alexandra de Hannover, quien es una apasionada de disfrutar los veranos en el mar, acompañada de su madre, sus hermanos y sus sobrinos. No es extraño ver al Pacha III navegar en la Costa Azul y en otras costas del Mediterráneo.

Pacha III, el barco de Carolina de Mónaco
@nicolaswanndeparis / Instagram

El yate no es una embarcación ostentosa, pero sí elegante que tiene un significado muy especial para su propietaria. Además, su padre, el príncipe Rainiero, tuvo uno muy similar llamado Albercaro (por Alberto y Carolina) en los años 50.

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Los Grimaldi son unos enamorados del mar y de la navegación de toda la vida. Así que a Carolina le llega por doble motivo su predilección por este regalo de amor que si tal vez llegó a tener mala suerte, lleva más de dos décadas reuniendo a su familia en alegría.

R,

#reginatelocuentamejor