Todos conocemos a alguien tóxico. Es esa persona en tu familia que siempre que hay una comida, festejo o lo que sea en la que se juntan todos, invariablemente hace algún comentario desagradable que echa a perder el día de los demás. Puede ser un hermano, un primo, un tío, los padres, hijos, etc., pero eso sí, el tóxico siempre se va a considerar como la víctima, incluso después de hacer su desastre.
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¿Por qué el tóxico no se cree tóxico?
Por lo general, las personas tóxicas se identifican como quienes han sufrido demasiado por culpa de los otros y se sienten incomprendidas. Es muy común que se trate de narcisistas que no son capaces de tomar en cuenta a los demás y les da exactamente lo mismo si hacen sentir fatal con sus comentarios y reclamos fuera de lugar.
No hay manera de salir ganando con ellos porque cualquier cosa que les eches en cara, te la rebatirá con un “si, pero tú a mí me hiciste algo peor y no te importó, no me quieres”.
Tenemos un ejemplo muy claro en lo que está pasando con el príncipe Harry y su esposa Meghan Markle. A pesar de llevar menos de 4 años casados, ya han logrado ganarse una de las peores reputaciones que se hayan visto en un miembro de la familia real inglesa –aparte del ahora llamado simplemente Andrés–. Es tal la cantidad de problemas que han creado entre ambos duques que seguramente tanto su hermano William, como el príncipe Carlos y hasta la reina no quieren verlos ni en pintura.


¿Y ellos? Tan tranquilos y sin darse cuenta del daño que provocan cada vez que abren la boca. Caen como bomba a los demás. Pero es su derecho y son merecedores de todo lo que exigen… Según ellos.
Huir, huir, huir
Es increíble la forma en la que estas personas logran hacer una tempestad tras otra. No pasa ni un mes sin que el tóxico salga con un nuevo disgusto, le pase alguna tragedia de dimensiones bárbaras o se pelee con alguien que, por supuesto, le quiso hacer daño. Tienen una increíble capacidad para inventarse problemas y voltear al otro lado cuando se trata de asumir responsabilidades.
¿Qué es lo mejor que podemos hacer con estas personalidades? Salir corriendo. Claro que es más fácil decirlo que hacerlo porque muchas veces son tan cercanos a nosotros que la distancia física es difícil de lograr. Pero al menos, hay que distanciarnos emocionalmente.


El tóxico no va a cambiar nunca debido a que cree que siempre tiene la razón y que es el resto del mundo el que debería de cambiar para con ellos. No se dan cuenta de que es su actitud la que provoca todos los problemas y que los demás acaban por cansarse de tanta bronca. Si les abres un poco la puerta, los tóxicos entran tu casa con toda su carga de desgracias y lo único que vas a obtener a cambio es un desgaste enorme y totalmente gratuito. Hay que ignorarlos y borrarlos de nuestras mentes por completo. No hay opción B.
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Es importante voltear a ver al espejo
Es muy fácil identificar a esa persona tóxica que tienes cerca, pero ¿qué tan sencillo resulta saber si tú eres el tóxico de tu casa? En primer lugar hay que ser muy honestos: si constantemente te peleas con los demás, si notas que en tu familia eres al que prefieren no invitar a menos que se trate de algún evento en el que no haya cómo zafarse de ti, si la gente prefiere no pasar mucho tiempo contigo porque te quejas demasiado o haces muchos dramas y te lo han hecho saber ya de varias formas, es momento de reflexionar si no eres tú el tóxico de la cuadra.


A pesar de que la misión es casi imposible por el tema del narcisismo que no deja ver más allá de sus narices, quizá haya alguien con este terrible problema de personalidad que todavía pueda ser rescatado.
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