En estas semanas en las que uno no puede hacer más que sentarse a reflexionar en la forma en que TODO está ajustándose y evolucionando, he tenido el privilegio de observar cómo un modelo educativo, como el de mis hijos, está transformándose de la manera más insospechada y amorosa.
La pedagogía Waldorf surgió hace poco más de 100 años y para mí es verdaderamente algo maravilloso. Es una propuesta educativa en la que los niños vuelven al ser, a la naturaleza, y a las cosas más básicas de la vida. Sugiere, para lograrlo, entre otras cosas, alejarlos del exceso de tecnología en el que están inmersos actualmente la mayoría de los niños.
¿Qué pasa cuando, después de alejarlos de ella, resulta que la tecnología se vuelve básica para acercarlos a sus compañeros y maestros, a sus primos, a sus abuelos? ¿Qué sucede cuando la vida te quita los lentes obscuros y te pide que veas todos los matices de gris que hay entre el negro y el blanco?
Hoy veo el enorme y amoroso esfuerzo del colegio y los maestros de mis hijos por crear un sistema de educación online, cuando la mayoría de ellos hacen cotidianamente todo tan vivencial que están sacando su mayor creatividad para lograr cercanía en la distancia.


Preparan videos de cómo hacer manualidades, de las canciones que cantan a diario, de los cuentos y narraciones que leen durante los días en que están en sus salones, rodeados de árboles, y que hoy sucede en el estudio de casa.
Observo que todos los que estamos despertando nos damos cuenta de que debemos flexibilizarnos lo suficiente para armar este nuevo mundo que se está gestando en los capullos en los que estamos metidos. Y veo la imperiosa necesidad de hablar y hacernos presentes en la vida de quienes queremos, porque el aislamiento no ayuda emocionalmente a nadie.
Invito a todos a que hagamos el ejercicio de abrazar mucho a los que viven con nosotros, que en la medida de lo posible no se vuelva tabú el contacto físico.
Intentemos llevar a cabo nuestra vida laboral y escolar, siendo conscientes de que necesitamos un mayor espacio para nuestra vida emocional, del que le hemos dado hasta ahora. Somos seres espirituales y emocionales en un un cuerpo físico, no al revés.







