Las series de ciencia ficción no son generalmente lo mío, pero sí las de suspenso y, en este caso, la combinación en la serie de Archivo 81 te atrapa desde el primer capítulo, cuando te das cuenta de que esta no es una simple historia aburrida que intenta explicar unos videos hechos para un documental universitario.
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Archivo 81 nos cuenta la historia del archivista Dan Turner
Al que un empresario importante le entrega varias cintas de video viejas para reparar y, además, le presta un lugar donde quedarse mientras hace el trabajo.
Pues resulta que al estarlas arreglando, Dan descubre la historia de Melody Pendras, una joven documentalista que como trabajo universitario filma todo lo que pasa en el edificio Visser, el extraño lugar donde se mudó a vivir en busca de su madre biológica y del cual termina por desaparecer en 1994.
La historia se vuelve cada vez más misteriosa al adentrarnos a través de la cámara de Melody en el culto demoniaco que practican los vecinos de Visser, quienes en las noches se encierran en un salón para alabar a una estatua diabólica. Por si esto fuera poco, Dan descubre en los videos a su propio padre que había muerto junto con el resto de la familia al incendiarse su casa cuando él era niño. Steven Turner había sido psiquiatra de Melody y sabía de la existencia del culto.
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Al abrir cada nuevo video, Dan se convence de que puede comunicarse con Melody y salvarla de su destino fatal de hace 25 años. Y justamente es esa convicción la que va a hacer que él se vea implicado en esta historia de misterio, terror y ciencia ficción.
Ya no les cuento más, vale la pena verla, es de esas series que puedes terminar en una sentada.
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