El verano es para disfrutarse en la playa, al menos para Alexandra de Hannover que cada año aprovecha la época de vacaciones para regalarse unos días de descanso junto a su novio, Ben-Sylvester Strautmann en el velero de su mamá, el Pachá III.
Se trata de un barco que le obsequió Stefano Casiraghi a Carolina de Mónaco, su entonces esposa y madre de sus tres hijos, allá en 1989.


Lee sobre: Llegó el turno de Alexandra de Hannover
[the_ad id=»102809″]
Los mitos que envuelven al Pachá III
En los últimos años, Alexandra de Hannover ha disfrutados de los veranos a bordo del Pachá III, junto a su pareja Ben-Sylvester Strautmann, con quien lleva una relación desde hace más de siete años.
Aunque elige siempre destinos diferentes, la hija de Carolina y Ernesto de Hannover no cambia las aguas del Mediterráneo para sus vacaciones.
Para aprovechar el calor y la playa, Alexandra se refugia en el velero de su madre, el famosos Pachá III, un velero que siempre ha estado rodeado de misterio.
Se trata de una nave construida en 1936 por el astillero británico Camper & Nicholson en Southampton. Bajo el nombre de Arlette II, el barco tuvo como primer dueño a Walter Crooke, un veterano de la Segunda Guerra Mundial.
Cuatro años después, la Royal Navy se apropió del velero como medida para proteger el puerto militar durante la batalla de Dunkerque.
Tras el conflicto, el velero pasó a manos de Richard R. Dutton-Forshaw, distribuidor de coches Bentley y Rolls-Royce, quien, tras adquirirlo, lo cambió de nombre por Cardigrae V.
Después fue adquirido por Louis Renault, fundador de la empresa automovilística Renault, quien lo bautizó como Briseis.
Para 1967, se lo vendió al pintor francés Bernard Buffet, que lo llevó hasta Saint-Tropez.
Un último cambio de nombre que marco el rumbo y destino del velero y de Stefano Casiraghi, su último comprado
Fue en un paseo cuando Carolina de Mónaco descubrió al velero sobre el mar. Como si se tratara de un amor a primera vista, la princesa quedó prendada del barco.
Fue entonces que su esposo, Stefano Casiraghi decidió regalárselo para consentir a su amada.
Si bien existe la creencia de que a los barcos no se les debe cambiar el nombre, Stefano decidió imprimirle su propio sello y renombro al velero bajo el nombre Pachá III.
El nombre es la mezcla de las iniciales de los nombres de sus tres hijos: Pierre, Andrea y Charlotte.
Meses después de la compra y de haberle cambiado el nombre al barco, Casiraghi murió en un accidente acuático, que alimentó el misterio de que su tragedia estaría relacionada con el cambio del nombre del barco.
Dicha superstición sigue vigente años después dentro y fuera del mundo de la aeronáutica.
Carolina de Mónaco aún conserva el regalo de su exmarido Stefano
Pese a la tragedia por la muerte de Stefano Casiraghi, mientras participaba en una competencia frente a la costa de Cap Ferrat, Carolina decidió conservar su Pachá III.
Con una inversión de unos tres millones de euros, la princesa mandó modernizar la nave, aunque solicitó conservar el estilo de la misma.
Fue así como el Pachá III se transformó con la implementación de aire acondicionado, máquinas de agua, calefacción y agua caliente y dos baños.
De acuerdo con la revista Vanity Fair, «el suelo está moquetado con una alfombra infinita de rayas Bayadere, coronada con cuatro sillones de media luna verde con cojines de algodón –diseñados por el artista Keith Harring–, unos sofás de rayas y una mesa redonda de caoba».
Además, cuenta con un comedor, cuatro camarotes, una suite principal, una cocina, una sala polivalente, la cabina de tripulación y otros camarones para la tripulación, un chef y un mayordomo.
Todo este lujo y servicio ahora es disfrutado por los hijos de Carolina de Mónaco, siendo Alexandra de Hannover la que más ha aprovechado del velero Pacha III, junto a Ben-Sylvester Strautmann.
Conoce sobre: La supuesta maldición del yate familiar de Carolina de Mónaco: el Pacha III
[the_ad id=»102810″]







