Carolina de Mónaco no solo heredó la belleza de su mamá Grace Kelly, sino también su buen gusto y estilo que ha sabido llevar hasta en los momentos más complicados en su vida, como cuando atravesó por una fase de calvicie.
Considerada dentro de los listados de las mujeres más guapas, elegantes y mejor vestidas del mundo, Carolina ha dado cátedra de elegancia por décadas.
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El lado más humano de la princesa Carolina de Mónaco
Musa de Karl Lagerfeld, Carolina de Mónaco se convirtió en embajadora, hasta la fecha, de la maison Chanel. Pero no solo así ha destacado su belleza y estilo, también lo ha hecho al vestir camisas o jeans.
Sin importar la ocasión, Carolina siempre destaca del resto, incluso entre sus propios familiares, como su hermana Estefanía o su cuñada Charlène.
Pero más allá de su papel de «princesa», Carolina ha demostrado que es un ser humano como el resto y que, además de privilegios por su posición, también le ha hecho frente a los problemas comunes.
Por ejemplo, como cuando quedó viuda con tres hijos, luego de que su esposo, Stefano Casiraghi sufriera un accidente acuático que le arrebatara la vida a los 30 años en 1990.
El episodio de calvicie que marcó a Carolina de Mónaco
Ante el dolor por la muerte de Stefano, Carolina siguió con su vida por ella y por sus hijos Andrea, Carlota y Pierre, quienes eran unos niños.
En un intento por hacerle frente a la ausencia de su marido, hizo maletas y se refugió con sus hijos en Saint-Remy de la Provence, en Francia, alejada del escrutinio público.
Sus ausencia en las fiestas del Principado provocaron que aumentara el interés por saber en qué estaba la princesa. Una fotografía de ella, aumentó su valor monetario. Para prueba, la imagen de portada de la revista italiana Oggi.
En un hecho sin precedente, la publicación reveló la nueva imagen de la princesa totalmente calva. Aunque siguen sin saberse las causas reales que la orillaron a enfrentar la alopecia, la versión que más circuló hace 35 años fue que todo se debía a estrés emocional.
Como parte del tratamiento, Carolina tomó la decisión de rasurarse en su totalidad la cabeza. Las imágenes impactaron y dieron la vuelta al mundo.


Carolina le hace frente a la alopecia con estilo
Tras superar el duelo por la muerte de Stefano, Carolina tomó las riendas de su vida y regresó a escena como sólo ella lo sabe hacer.
Demostrando que una enfermedad no debe condicionar a las personas, Carolina recurrió a la moda y el estilo como su arma más poderosa para enfrentarse al mundo.
Fue así como marcó una época en donde los sombreros, tocados y mascadas anudadas a la cabeza marcaron su regreso a los reflectores.
Con su seguridad recuperada, Carolina se convirtió en una ejemplo de resiliencia. De vuelta, la princesa se dio una oportunidad en el amor y para 1996 comenzó a salir con Ernesto de Hannover.
El alemán estaba casado con una de las mejores amigas de la princesa monegasca, Chantal Hochuli. Tras su divorcio, la pareja se casó en 1999 y formaron familia con la llegada de Alexandra de Hannover.
Aunque después se separaron, hasta la fecha Carolina y Ernesto no han firmado su divorcio por lo que ella sigue siendo hasta la fecha la señora de Hannover, pero esa es otra historia.


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