Realeza

El escándalo financiero de Charlène y Alberto de Mónaco podría poner en riesgo su papel en el Principado

El escándalo financiero de Charlène y Alberto de Mónaco podría poner en riesgo su papel en el Principado
El príncipe Alberto y Charlène de Mónaco en Palais de l'Élysée, Paris, en julio de 2004. (Foto: Facebook/Palais Princier de Monaco)

Parece que el príncipe Alberto no está logrando que el principado de Mónaco brille como lo hizo en los tiempos de su padre, y menos ahora con el escándalo financiero que podría jugar en su contra si su hermana Carolina -pues dicen que no está feliz con los escándalos de su hermano- quisiera tomar acciones para intentar quitarlo del «trono».

De acuerdo con una serie de documentos que salieron a la luz pública hace unos días, se reveló que las finanzas del Principado se encuentran en números rojos, pues al parecer el príncipe Alberto ha perdido el control sobre los excesivos gastos que hace su esposa, la princesa Charlène, además de que hay fricciones con sus antiguos consejeros, por lo que el panorama no es muy alentador para Alberto, quien heredó la corona tras el fallecimiento de su padre Rainiero III, en 2005. 

El escándalo financiero en el que está involucrado Alberto de Mónaco

Fue en 2021 cuando en Mónaco se revelaron, a través de un sitio anónimo y un canal de YouTube, una serie de documentos en los que se comprometía la integridad de Alberto, en el que se le relacionaba junto a cuatro amigos más, aparentemente sus socios, de beneficiarse de El Principado para hacer negocios en el sector inmobiliario. 

Los archivos, conocidos como Les Dossiers du Rocher —Los Archivos de la Roca, en referencia a la Roca del país monegasco—, evidenciaban la manera en la que operaba este clan, beneficiándose de su relación con el Palacio para obtener grandes dividendos. 

Entre los asesores se encuentran amigos del príncipe, como Laurent Anselmi, jefe de gabinete; Claude Palmero, su gestor patrimonial; Thierry Lacoste, abogado de la familia Grimaldi; y Didier Linotte, presidente del Tribunal Supremo. Todos ellos muy cercanos a Palacio y la familia desde hace años, de ahí que se les señale como los G4. 

En un principio, más allá del escándalo, Alberto decidió conservarlos en sus puestos, pero el año pasado prescindió de los servicios de sus cuatro allegados: unos se jubilaron y otros fueron cambiados de sus funciones. 

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El pleito de Alberto de Mónaco con Claude Palmero, su gestor patrimonial

Después, el diario Le Monde hizo pública una investigación en la que revelaba que Alberto había tenido reuniones con un importante empresario inmobiliario, y que aparentemente había sido pieza clave para que tomara la decisión de mover de sus puestos a su amigos y asesores.

Incluso, por esas fechas, también se infiltró que el propio presidente de Francia, Emmanuel Macron, había solicitado al príncipe Alberto que atendiera el asunto de los G4 antes de que fuera demasiado tarde. 

El presidente Emmanuel Macron pidió al príncipe Alberto que resolviera el tema de sus gastos.
El presidente Emmanuel Macron pidió al príncipe Alberto de Mónaco que resolviera el tema de escándalo financiero. (Foto: Instagram/@palaisprincierdemonaco)

Tras los hechos, Claude Palmero, su gestor patrimonial, no tomó a bien la traición de su amigo Alberto, a quien prestó servicio por más de 20 años, por lo que decidió emprender acciones legales contra él y el Principado por despido improcedente, difamación y acusaciones falsas.

Todo esto porque el príncipe lo había señalado, en una entrevista concedida al medio Le Figaro, como responsable de corrupción y de haber llevado mal las finanzas tanto de Mónaco como de su familia durante todos estos años. Por supuesto, Palmero negó los hechos y justifica que todas las acciones y tareas que realizó estaban autorizadas por el propio Alberto. La demanda por despido injustificado sigue vigente. 

Lee también: Alberto de Mónaco defiende a su esposa y denuncia a quien fuera asesor de confianza de Charlène

‘El papel’ de Charlène en el escándalo financiero de Alberto de Mónaco

Como muestra de transparencia, Claude Palmero decidió colaborar con dos periodistas del diario Le Monde y les compartió algunos libros de contabilidad sobre las finanzas de los Grimaldi.  

Fabrice Lhomme y Gérard Davet, los periodistas que han seguido el caso, hicieron público que, de acuerdo con los registros de Palmero, durante años el príncipe Alberto ha pasado por alto los gastos excesivos de su esposa Charlène, además de que recibió instrucciones para esconder dinero en paraísos fiscales y hasta de contratar inmigrantes ilegales para emplearlos. 

Los príncipes de Mónaco, Charléne y Alberto.
Los príncipes de Mónaco, Charlène y Alberto. (Foto: Instagram/ @palaisprincierdemonaco)

Tras la filtración de la investigación, que tuvo cuatro entregas, el actual abogado de Alberto, Jean-Michel Darrois, salió en su defensa y comunicó que el príncipe desconocía los movimientos y operaciones que realizaba Palmero como contador de El Principado. Además, informó que ya se había solicitado una auditoria para aclarar el estado financiero. También confirmó que sí llegó a presentarse un sobregasto de la princesa; pero Alberto pidió que se pagaran los excedentes con su dinero y no de los fondos estatales.

Charlène de Mónaco y su amigo el dinero 

De acuerdo con el diario Le Monde, los gastos de Charlène incluían la remodelación de su oficina por un millón de euros; la compra de una residencia para su hermano Sean con valor de 900 mil euros; 600 mil euros más por gastos de los nacimientos de sus hijos y sus respectivos bautizos; además del pago diario de 300 euros por los servicios de un chef privado. 

“Pudimos ver que la princesa Carolina no es amiga de Charlène. Charlene tiene un gran afán de gastar dinero y el príncipe Alberto le dice que sí a todo. La princesa de Mónaco se siente muy sola en palacio; así que su mejor amigo es posiblemente el dinero del príncipe”, reveló Gérard Davet a la periodista Eilidh Anne Hargreaves, quien ha seguido el caso.

Otro de los gastos revelados fue que desde Palacio se transferían fuertes sumas de dinero para los otros hijos de Alberto: Alexandre y Jazmin Grace Grimaldi, así como un piso para los guardaespaldas del propio príncipe Alberto y otro más para su sobrina Charlotte Casiraghi, hija de su hermana, la princesa Carolina.

 

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