Aunque tiene fijada su residencia en Países Bajos, la reina Máxima no se olvida de sus raíces, de ahí que en 2009 comprara La Estancia Pilpilcurá, una gran propiedad en la ciudad de Bariloche que utilicé como sitio de descanso y que de manera alterna, renta como hotel cuando está en desuso.
Conocido bajo el nombre Estancia Pilpilcurá, esta propiedad es usada como refugio de descanso de la Familia Real de los Países Bajos cuando visita Argentina.
Pero cuando no está habitada por el rey Willem Alexander, su esposa, la reina Máxima, ni sus hijas, las princesas Amalia, Alexa y Ariane de Orange, la Estancia Pilpilcurá se convierte en un exclusivo hotel que pocos pueden pagar.


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Los interiores de la Estancia Pilpilcurá de la reina Máxima en Bariloche
Rodeado de vegetación, árboles y con vista hacia el río Pichileufu, la Estancia Pilpilcurá cuenta con cinco habitaciones de grandes dimensiones.
Se trata de una casa hecha a base de maderas locales que ha sido revestida con alguno textiles artesanales.
En contraste, hay también algunos guiños a Europa, específicamente a los Países Bajos.
Máxima solicitó colocar en la habitación principal tapices holandeses por petición para consentir a su esposo, el rey Willem Alexander.


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De casa a hotel, así se transformó la Estancia Pilpilcurá por órdenes de Máxima de Holanda
Tanto para el deleite personal como para los visitantes que lleguen a hospedarse, la Estancia Pilpilcurá cuenta con una serie de amenidades de lujo, como un spa con tratamientos que combinan prácticas europeas con productos de marcas locales; un gimnasio equipado con equipo de primer nivel.
Además, cuentan con servicio de cabalgata y excursiones guidas por los terrenos de la propiedad, para convivir con la naturaleza local.
Uno de los atractivos de estas salidas es conocer el refugio de las más de 200 cabezas de ganado que tiene la reina Máxima bajo su resguardo en la Estancia Pilpilcurá.
En temas de alimentos, cuentan con servicio a la carta donde se fusionan platillos tradicionales argentinos, como los cortes de carne, con algunas especialidades internacionales.
Así fue la compra de Estancia Pilpilcurá por parte de los Reyes de los Países Bajos
Según los registros, Máxima de Holanda adquirió la Estancia Pilpilcurá en 2009, lugar que conoció anteriormente y donde ya se había hospedado con su familia cuando aún era princesa.
Según el periódico Río Negro, la compra fue realizada por Martín Zorreguieta, hermano de la reina Máxima de Holanda y quedó bajo el resguardo y administración de Marcela, tía y madrina de la soberana.
Se estima que la operación de compra-venta está valuada en 3 millones de dólares.
Una vez hecha la compra, contrataron —10 años después, en 2019— los servicios de Kevin Wesley, un técnico constructor que desarrolló el proyecto de ampliación y remodelación para convertir el hogar en una lujosa estancia.
Como parte de la remodelación, se trajeron nuevos muebles, todos de origen holandés para darle un estilo más europeo a los interiores de la propiedad, en contraste con la ambientación exterior.


(Foto: Instagram/@koninklijkhuis)
La polémica que ha rodeado a la Estancia Pilpilcurá
De acuerdo con el mismo diario Río Negro, los cambios que se hicieron a la propiedad no fueron declarados a las autoridades, por lo que se sabe que “no pagan impuestos mobiliarios”, cita la publicación.
Además, no reportan a la propiedad como estancia hotelera, por lo que tampoco declaran los ingresos que se reciben por los servicios que ofrecen.
Sobre los costos de hospedaje, “el contrato temporario, que incluye una cláusula de confidencialidad, ronda un monto de 6000 dólares”, revela el medio Gente.
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