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Mi experiencia en el hotel Misión del Sol, por Luisa Serna

Mi experiencia en el hotel Misión del Sol, por Luisa Serna
Misión del Sol se localiza en Jiutepec, Morelos. (Foto: Cortesía)

Con muchas ganas de visitar el hotel Misión del Sol, del que tanto había escuchado, quedé gratamente sorprendida a mi llegada a este santuario a tan poca distancia de la Ciudad de México.

Desde la entrada, majestuosa y con un camino lleno de flores, recibí muchas atenciones por parte del personal.

El sonido de los pájaros, las sonrisas del staff, además de las instalaciones, hacen que desde el primer minuto te sientas realmente en un paraíso rodeado de naturaleza.

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Misión del Sol, un santuario para renovar las energías

Algo que me encantó del hotel, entre sus instalaciones y amenidades, es que tienen un cuarzo enorme, donde el huésped o visitante puede dejar todo aquello que venga cargando del ‘mundo exterior’.

Es una especie de ritual personal, en donde pones la intención al tocar esta hermosa piedra sanadora, ‘sueltas’ toda desarmonía, preocupación.

De esta manera se inicia la visita con espacio en tu alma y corazón para darle paso a la paz, la armonía y bienestar que se transmite en Misión del Sol.

Sin dida, ¡la mejor manera de iniciar tu estancia!

Rodeados de la naturaleza

Otra de las bellezas para mí fueron los jardines, llenó de plantas y flores que crecen ahí, que se armonizan con el sonidos de los pájaros.

A donde mires, observas colores y flores hermosas, que te hacen olvidar y desconectarte del bullicio de la ciudad.

Mi caminata matutina fue un verdadero deleite en esos jardines, que transmiten tanta paz y nos acercan más a la naturaleza, que tanta falta nos hace.

Sabor en cada rincón dentro de Misión del Sol

Además de la delicia del lugar, también lo fue su propuesta gastronómica, muy saludable y cocinada con ingredientes muy mexicanos y locales.

El equipo humano es primordial para sentirte bienvenida en un lugar y aquí, el trato amable y solícito de todas las personas con las que traté, hicieron de mis días en Misión del Sol algo inolvidable.

Ah! y mi habitación también fue un deleite, pues contaba con una agradable terraza en donde tomé mi café cada mañana escuchando los sonidos de la naturaleza.

Les cuento que cada mañana ponen café y pan dulce en una mesa frente a los cuartos para que el que así lo quiera, tome algo antes de ir a desayunar.

Obvio, yo no me resistí y les garantizó que la cocina y panadería del hotel, además de rica, es acogedora.

En cuanto a su propuesta gastronómica, y que me encantó el concepto, es que es holística.

Todo está basando en el concepto se basa en el concepto SOUL, alineada con el bienestar integral. Me platicaron que los principios de la cocina SOUL se conforma así: S (Seasonal), de ingredientes de temporada; O (Organic), en referencia a los productos orgánicos; U (Unrefined), de ingredientes sin procesar ni refinados y, por último, L (Local), que son por los insumos cultivados localmente, muchos de ellos en el huerto del hotel.

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Para consentir los sentidos

Y por supuesto, el spa, que no debe faltar en un viaje de desconexión, fue la cereza del pastel de esta experiencia, con un servicio y atención que me recargaron las pilas para la vuelta a la realidad.

El lugar ofrece una gran variedad de tratamientos y servicios, como masajes relajantes y terapias holísticas; jacuzzi, sauna e hidroterapia y rituales prehispánicos de sanación.

Además, tiene el temazcal más grandes de Morelos, con capacidad para 30 personas, ofreciendo
una experiencia profunda de purificación y renovación espiritual.

Por estas atenciones, hacen de Misión del Sol el mejor refugio para desconectarnos.

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